El Embajador palestino en el Vaticano al Santo Padre

En la última semana, hemos tenido el placer de colaborar con una avanzadilla de la Santa Sede, mientras nos preparamos para dar la bienvenida a Su Santidad, el Papa, junto con Su Santidad, el Patriarca Ecuménico Bartolomé, a nuestra patria. Es tan gran honor que el presidente Mahmoud Abbas, en nombre de Palestina, ha redoblado todos los esfuerzos para asegurar que su santa visita sea histórica. Esperamos que a través de esta peregrinación, podamos empezar a formalizar fuertes lazos de unión entre la Santa Sede y nuestro noble país y que un día no muy lejano, Palestina puede servir como punto de entrada de la Santa Sede en el Medio Oriente y en el resto del mundo árabe.

Jerusalén y Belén están listos y todos los palestinos están dispuestos a estar allí para presenciar esta visita. Vendrán de todos los rincones de nuestro país, incluyendo Gaza, Jenin, Zababdeh, Nablus, Jericó y las ciudades y pueblos de los distritos de Belén, Jerusalén y Ramallah. También estamos trabajando para permitir que miles de cristianos palestinos de la Galilea puedan asistir a la misa en Belén, reafirmando su compromiso con la Iglesia, así como su identidad palestina.

Ha pasado un año, con la gracia de los esfuerzos y las oraciones de Su Santidad, ha pasado un año con la luz y la esperanza del Vaticano que brilla más que antes en Roma, ha pasado un año y me siento orgulloso de estar sirviendo en esta ciudad representando las aspiraciones de mi pueblo entre los maestros de la paz y el amor.

Dios bendiga todos sus pasos a lo largo de los años. Deseamos a Su Santidad buena salud y tratamos de seguir su ejemplo mientras nos esforzamos por mantener la esperanza y superar la ocupación, la separación, el exilio y la injusticia en esta tierra.