Discurso del Patriarca latino Fouad Twal en Amán

Santo Padre,

Nuestra alegría es grande porque encontramos en tu persona la verdadera Persona, Jesucristo, que hoy está en medio de nosotros que somo descendientes de los primeros cristianos quienes, como se narra en Los Hechos de los Apóstoles, El día de Pentecostés se habían reunido junto con los creyentes de todo el mundo.

Jordania, guiada por el sabio rey, Su Majestad Abdala, celebra hoy con orgullo la fiesta de la independencia. El gobierno y el pueblo y con ellos tantas instituciones educativas y sociales te dan la bienvenida para que Tú puedas confirmar en la fe a tus hermanos, pastores y fieles.

¡Santidad! Durante tu visita te darás cuenta de cuántos retos debe afrontar la Iglesia de Jerusalén. De esta diócesis, Jordania representa la parte más grande: más familias, más instituciones, más sacerdotes y seminaristas sin que falten tantos desafíos.

Tierra Santa conoce demasiadas divisiones. La Iglesia Católica local, de manera particular el Patriarcado Latino de Jerusalén, realiza un gran esfuerzo de unidad en su interior, entre las Iglesias y toda la población. Somos una Iglesia pequeña, pero una Iglesia che escucha, acompaña y colabora, según sus modestas fuerzas, en un camino de conversión, porque estamos “en un estado permanente de conversión” (cf. E.G. 25).

Sólida fue la fe del Patrono de Jordania, San Juan Bautista, martirizado a pocos kilómetros de aquí. Su fe firme le daba el coraje de señalar y decir a los grandes de este mundo “no tenéis derecho” de hacer tal cosa, de legislar injustamente.

Jordania y la Iglesia en Jordania es pequeña, de extensión reducida y exigua en número de habitantes, pobre en fuentes de riqueza, en una situación de pobreza que remonta a los tiempos de San Pablo. Pero Jordania es rica por su elemento humano, llena de buen sentido, rica de vocaciones sacerdotales y religiosas, ejemplar en la hospitalidad hacia los extranjeros, los oprimidos, los refugiados y hacia los que buscan trabajo.

Junto con la Hermanas del Rosario, única fundación religiosa autónoma, empeñada en el sector educativo en todo el mundo árabe, esperamos que Su Santidad pueda anunciar lo más pronto posible la canonización de la fundadora, la Beata María Alphonsine Ghattas.

La Iglesia en Jordania, con todos sus miembros: jordanos, palestinos, refugiados sirios, asiáticos y árabes de todo Medio Oriente, encuentra en Tu persona el Padre que ama y escucha, el Padre que comparte con nosotros también nuestras cruces cotidianas, entre las cuales la emigración hacia el mundo árabe o hacia América del Norte. No hay familia que no tenga un hijo en el exterior. La emigración de los jóvenes más preparados y competentes equivale a una verdadera hemorragia humana.

Frente a Ti hay algunos de nuestros fieles, algunos pequeños que desean tomar la primera comunión y la Bendición Apostólica.

Aquí en Jordania cristianos y musulmanes vivimos en armonía y reconocemos en Tu persona al Señor que recorrió esta tierra haciendo el bien.

En Tu persona vemos también la hermosa figura de San Juan Bautista, patrono de Jordania. Tú eres, el Bautista de este siglo, que prepara el camino al Salvador y exige la conversión del corazón, que alza la voz contra toda injusticia y toda violencia.

Santo Padre, tenemos tanta necesidad del coraje de tu voz serena y fuerte. Te agradecemos por esta voz que tanto defiende a los pobres y a los débiles.

En esta eucaristía queremos rezar por la paz y por tu querida persona.